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Apocalipsis Parte 27 - La mujer el niño y el dragón II

El gran Dragón no pudo devorar la simiente de la mujer, aunque intentó hacerlo desde el mismo momento en que la promesa fue dada allí en Génesis 3:15.

Apocalipsis Parte 26 - La mujer el niño y el dragón I

Apocalipsis a partir del capitulo 12, nos va a mostrar contra quien es que verdaderamente es la guerra, y nos va a mostrar la realidad del porque el mundo está como está, y nos va a mostrar porque los Cristianos sufren como sufren.

Apocalipsis Parte 25 - Los dos testigos

El capitulo 11 nos ofrece ahora una descripción de las experiencias «amargas» que la verdadera iglesia tiene que sufrir al predicar el «dulce» evangelio de salvación.

Apocalipsis Parte 24 - La misión de la Iglesia

Mientras la iglesia está en este mundo ha de sufrir, y notemos que la principal causa de sufrimiento o de aflicción, es por aquello que se afligía el justo LOT.

Apocalipsis Parte 23 - Las trompetas 5 y 6

En la visión, el apóstol observa ahora que el príncipe de las tinieblas (Satanás) recibe la llave del pozo del abismo. En otras palabras, recibe poder para abrir el abismo y dejar salir los demonios.

Apocalipsis Parte 22 - Las 4 primeras trompetas

Estas trompetas de juicio (capítulos 8-11) indican una serie de acontecimientos, es decir, calamidades que ocurren muchas veces durante toda esta dispensación.!

Apocalipsis Parte 21 - Los 144.000

Todo está preparado: los vientos de calamidad están por empezar su misión destructiva; los cuatro ángeles -cuatro porque ellos controlan los instrumentos de destrucción por toda la tierra.

Sermón del Monte 38 - El juicio de Dios - No juzguéis III

Hermanos la sección en la cual nos encontramos es esa sección que quiere dejar una impresión indeleble en nuestros corazones, esa impresión de que usted y yo estamos siempre bajo la mirada de nuestro Padre.

Sermón del Monte 37 - El juicio de Dios - No juzguéis II

De ese espíritu, justo de ese espíritu que cuando hace juicios lo hace no para la gloria de Dios sino para su gloria o la destrucción de la gloria de otros es que el Señor desea que nos deshagamos.

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